viernes, 9 de marzo de 2012

El encantador de serpientes

Creo que tengo que plantearme en serio lo que busco en mi pareja. Por un lado, quiero la intimidad de un compañero con el que compartir sentimientos, actividades y un proyecto común, en fin, una relación que vamos a llamar adulta.

Por el otro, sigo siendo una eterna adolescente que necesita de una conexión mágica, de un encantador de serpientes del que no pueda separar la mirada cuando me habla.

¡Qué bonito sería encontrar a los dos en la misma persona!

sábado, 3 de marzo de 2012

Taquicardia

Increíble cómo a veces el corazón va por un lado y la mente por otro.

Sabes que no va a ser, pero aún así un mensajito de apenas 120 caracteres o un mail de 3 líneas que implica que ha pensado en ti y tiene ganas de verte te pueden provocar una taquicardia y una sonrisa que dura más de 120 segundos o incluso más de 3 minutos :)


lunes, 30 de enero de 2012

ne yo nights

bum bum, .......bum bum, ....bum bum, bum BUM(respira!)
inspirar, expirar, inspirar, expirar uhhhh
sonrie!) :)
estas viva.

dilo de nuevo... VIVA!!!

hay momentos en los que el bullicio se silencia.
solo está la esencia. lo que realmente importa.
y eres consciente de que te ha sido entregado el regalo
de estar presente aqui y ahora.

y el resto depende de ti, de mi, de cada uno.

aqui, debajo de la mantita, las estrellan brillan a guiños,
pero hoy le sonrio a la inmensidad del espacio que queda entre ellas.

algo tan sutil, invisible, inmenso y etéreo...
un universo entero para nosotros.
¿qué tal si lo disfrutamos??

despierta en cuerpo y alma. there we go!

viernes, 9 de diciembre de 2011

ADV

Un chico me acaba de hablar en la cafetería del sitio donde estoy trabajando en Berlín. Le conocí en un desayuno de networking ayer. Danés, ojazos azules, edad aproximada correcta. Me comenta que tiene piso en Barcelona y que va muy a menudo. Los astros se están alineando a mi favor? Y yo: "¿y eso?" "Mi marido es fotógrafo y hace 9 años que nos movemos entre Berlín, Copenhagen y Barcelona".

Sin comentarios :)

jueves, 1 de diciembre de 2011

Velas de seda al amanecer

Una cálida ensoñación vespertina acompaña a esta sospechosa bajo la mantita, con las últimas luces del día.


Es el momento en el que la mente baja la guardia y la imaginación asoma temerosa, entre bostezos, y se instala en los ojos, en la punta de los dedos, y deja camino libre al corazón.


Cuando tu alma ama alguien que no "debe", se esconde detrás de velos ondulantes, se mueve de noche, se tapa la boca y se convierte en un pequeño barquito de velas de seda suaves que flota sobre las aguas ricas.




Desde el barquito puedes navegar por el mar, ver los peces, los corales e incluso atisbar las perlas brillantes escondidas entre caparazones, miras fijamente, entre las olas y los destellos.


Pero al mediodía, en el barco el sol te sofoca, no puedes sentir la carícia del agua en tu piel. No puedes admirar la milimétrica belleza de los rojos en las rocas, ni perderte entre las anémonas, o escuchar las gorgónias, ni fuir mientras te lleva la corriente, hacia maravillosos destinos inciertos.



arriba estás tu y el viento,... shhh, sólo el silencio. Eres una observadora, tranquila, pero sin voz, sin fuerza.




Tal vez ya has buscado en otras aguas. Pantanos, estanques y ríos, o tal vez charcas o incluso ciénagas. Puedes entrar lentamente, sin riesgos y te engullen rápido, pero rápidamente pierden el brillo por un resplandor mortecino, te llenan de algas, o lodos calientes, o te llevan corriente abajo, muy lejos.






Yo todavía sigo soñando con el mar, pese a que nunca me bañé en él. Tal vez será demasiado frío, o demasiado nuevo o demasiado bravo,...tal vez un día me levantaré en la proa, desnuda y libre de complejos y límites, y con el sol en la piel y el pelo al viento me lanzaré firme y vibrante a mis soñadas aguas, y disfrutaré la frescura y abriré los ojos y el alma para capturar cada segundo.




No sé si lo que me espera será un océano, o un mar sereno, o una torbellino de energía.




Ya sólo me queda saltar:












sábado, 19 de noviembre de 2011

Cuatro son Multitud

En la oscuridad de la despensa, todo se ve más claro... sí, no estás loca, eres tu, la misma de siempre... trabajas en un restaurante y te encanta. siempre has tenido una sensibilidad olfativa y un gusto exquisito.
Ya de pequeña, cuando te tocaba comer en el colegio todos los días, escondías en servilletas los trocitos de hamburguesa que detestabas, y los tirabas discretamente en la papelera del patio. Nunca te gustó el eneldo, y se empeñaban en poner un poco en las hamburguesas.

Con el tiempo tus habilidades se fueron refinando, y ahora eres capaz de distinguir cientos de vinos sólo con olerlos y mojarte los labios. Y lo mejor, sabes combinar vinos y platos a la perfección. Y por eso te han contratado en uno de los mejores restaurantes de Buenos Aires, el Prado. Y por eso llegas tarde todas las noches a casa, donde te espera Tomás, ya cansado, para darte un beso de buenas noches. Le quieres mucho. Y él a ti.

Tu vida discurre tranquila en la calma de las bodegas, en el ajetreo de la cocina, probando delicias a diario y siendo reconocida como el secreto de la estrella M. del Prado.

Todo está bien. Todo está bien...Todo estaba bien.

Ayer todo cambió. Y sólo el silencio del fondo de la despensa y el holor a musgo que sube de aquel rinconcito húmedo te acompañan. No entiendes por qué pasó.

Era tarde, ya te ibas!! y de pronto se te ocurrió mirar si el Moët Chandon estaba preparado para la comida del concejal del día siguiente. Y allí estaban. Jorge, con sus brazos fuertes, su torso imponente, su mirada intensa, la tez brillante de calor y Julia, con su exuberacia, su piel canela, su sonrisa de ninfa, vibrante, entregada. sin gorros de cocina, sin delantales, ni cintas, ni complejos. Sin nada. Sólo ellos y una botella de Veuve Clicot.

Y notaste el rubor en el cuello y las mejillas, y el pulso acelerado y la mirada fija, de pronto sosteniendo la suya. Inmóbil.

I saliste corriendo, escleras arriba, lejos, muy lejos!!

Pero sólo en tu mente. Los pies no respondieron, pesaban centenares de quilos, eran mármol esculpido, fríos, estáticos.

Y entonces ocurrió. Cuatro manos hábiles, rápidas, silenciosas, dejaban tu piel y tu alma al descubierto, en un segundo el champán llenaba tus sentidos, y adormecía tu mente. Y tu cuerpo respondía hábil a cada gesto. Y sólo veías y tocabas y sentías. Y disfrutabas.

Y llegaste tarde del trabajo. Y saludaste a Tomás, ya cansado, que te esperaba para darte un beso de buenas noches y un cálido abrazo.

Pero tú sólo olías a Jorge en tus manos, y a Julia en las sábanas y a ti saboreando el mejor vino de tu vida.

Y ahora entiendes por qué. Tienes todos los sentidos. Menos el común.