


Miro por la ventana la luna, crece silenciosa, hasta que formará un aro, un enorme espejo que nos ilumina, pero no es más que un miraje del astro de incandescente más grande del universo. No brilla por si misma hoy pero ello no la acompeja, se siente orgullosa y nos regala aquellas noches de magia, de lunas llenas y besos fundidos de luz metálica.
Y es que hay veces que no brillamos por nosotras mismas, noches de confusión y desánimo. Sin embargo podemos ser igual de bellas, aunque nos dispemos cada mañana, igual que la luna se borra en el firmamento, hemos brillado igual de esplendorosas.
Un amor imposible confunde a cualquiera, se esconde de día pero por los noches brilla intenso como la luna:
"Y al alba desentrelazar lacitos que se forman en lo más profundo de mi mente.

Sin embargo, desde aquella noche imprevista de pasión con Mr. Neverendingstory he despertado a la "bestia". Hemos repetido sólo dos veces (aunque en mi cabeza han sido muchas más...). Me encanta sentirme viva y estoy intentado aprovechar este momento de sensualidad pero sé que este torrente de emoción está mal dirigido. El sigue sintiendo algo fuerte por mí, es innegable, pero no está dispuesto a entrar de nuevo en el torbellino de nuestra historia. Yo le entiendo, pero como le dije "Soy una kamikaze emocional": me resulta tan difícil alcanzar la intensidad de sentimientos que tengo con él que, mientras lo sienta, yo me expondría al dolor una y mil veces.
Procuro llevarlo con ligereza, fluir con el momento y mantener el contacto con la realidad de que no vamos a reconstruir nuestra historia de amor, pero sin negarme el placer de tenerlo como amante a veces. Es un equilibrio difícil, un caramelo envenenado. Puedo engañarme pensando que mantengo el control, pero el nudo de mi estómago cuando el sábado no se vino conmigo a casa me recuerda que los sentimientos son un volcán que, en el momento menos pensado, estalla.


